Nuestra pieza clave del puzle.

Muchos os preguntaréis cómo haremos llegar los recursos necesarios para nuestros proyectos en Ghana. ¡Muy fácil!

Durante nuestro voluntariado en Ghana, Ellen nos recibió con los brazos abiertos en el poblado de Have, donde vive con su madre, hermana y sobrino, ¡una familia encantadora! Nosotros nos quedamos en casa de un tío suyo que vivía con su mujer y sus dos nietas. Es increíble lo bien que nos trataron, parecía que nos conocían de toda la vida. No hacían más que ponernos sillas para sentarnos, ofrecernos comida y todo aquello que pudiéramos necesitar depsués de un largo viaje.

Ellen tiene una pequeña organización local donde se dedica junto con un amigo a realizar distintos proyectos de educación. Lo que hacen es investigar en qué comunidades hay niños y niñas que no van al colegio y les dan clases desinteresadamente. Ellen decidió buscar voluntarios internacionales, ya que, según nos contaba, era la mejor manera de que estos niños/as se motivaran aprendiendo. Como podéis imaginar, muchos niños no han visto nunca una persona con un tono de piel diferente al suyo y eso les llama mucho la atención.

Ellen nos llevaba en “Trotro”, las furgonetas que hacen de transporte entre poblaciones en Ghana, hasta el poblado de Todome, donde dábamos las clases a los niños. Nos traía arroz con especias y un huevo cocido para comer después de la jornada y a la noche también nos preparaba comida típica de la Región de Volta.

Gracias a ella esta asociación tiene sentido y vida, pues es quien gestiona el taller de costura y la que lleva el control de los proyectos de Akpé.

Queríamos dedicarle este espacio para agradecerle todo lo que está haciendo, ya que sin su granito de arena no podríamos avanzar de la misma manera.

¡Nos veremos muy pronto!

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